Urgencias: cuándo realmente debemos ir al hospital
En temporadas de alta demanda, como pueden ser las vacaciones de diciembre, las salas de urgencias pueden saturarse. Esto no solo significa mucho tiempo de espera, sino un riesgo real: cuando el sistema está rebasado, aumentan los retrasos, los errores y la posibilidad de que un paciente grave no reciba atención a tiempo. Por eso, hablar de “falsas urgencias” es una conversación necesaria sobre seguridad del paciente.
Muchas personas acuden a urgencias por miedo, por no saber qué hacer o simplemente “por si acaso”. Pero, el hospital no siempre es el lugar más seguro si no existe un motivo real para estar ahí. Acudir sin ser necesario también expone a infecciones, aumenta el estrés del personal y, sobre todo, limita la capacidad del sistema para atender emergencias verdaderas.
Algunas situaciones que requieren atención inmediata (que justifican acudir a un servicio de urgencias) son:
- Dificultad para respirar.
- Dolor de pecho intenso o repentino.
- Signos neurológicos súbitos (pérdida de fuerza, desmayo, convulsiones).
- Hemorragias que no ceden.
- Fiebre alta en bebés o fiebre persistente con mal estado general.
- Golpes importantes o sospecha de fractura.
- Deshidratación severa por vómito o diarrea.
Por otro lado, hay situaciones que pueden resolverse en consulta médica o incluso en casa, como podrían ser:
- Gripas sin dificultad respiratoria.
- Cuadros de diarrea que se autolimitan, o que no provocan deshidratación.
- Lesiones menores sin deformidad ni pérdida de la función.
- Renovación de recetas o manejo de enfermedades crónicas sin signos de alarma.
- Fiebre leve en adultos que responden al tratamiento.
Ir a urgencias en estos casos puede generar más problemas que beneficios.
Por eso, algunas recomendaciones para hacer un mejor uso de los servicios de urgencias, incluyen:
- Ten identificados a tus médicos de confianza y sus horarios.
- Aprende a reconocer señales de alarma reales (con ayuda de tu médico).
- Si tienes dudas, pide orientación por llamada o teleconsulta.
- Mantén un pequeño botiquín con lo básico para síntomas leves.
- Si vas a urgencias, lleva tu lista de medicamentos y antecedentes.
La seguridad del paciente también se construye con decisiones informadas. Usar los servicios de salud de manera adecuada nos protege a todos. ¿Alguna vez acudiste a urgencias y luego descubriste que no era necesario? ¿Qué te hubiera ayudado a decidir mejor? Te invitamos a participar en los comentarios.
Dr. Fernando Pérez Galaz **
Administrador de riesgos clínicos
Grupo Mexicano de Seguros
** Cirujano bariatra y gastrointestinal en Hospital ABC Santa Fe, Ciudad de México.

