Una reflexión sobre seguridad del paciente hacia el cierre de 2025

Diciembre siempre invita a hacer una pausa. Mirar hacia atrás, reconocer lo vivido y preguntarnos qué podemos mejorar. En el ámbito de la salud, esto es indispensable: cada año nos deja lecciones sobre la importancia de cuidar mejor a nuestros pacientes.
En 2025 vimos cómo diferenters temas volvieron a recordarnos que la seguridad del paciente es una necesidad diaria. Tuvimos casos en medios que evidenciaron riesgos persistentes en procedimientos estéticos, especialmente en clínicas de bajo costo o con regulación débil. Hablamos de eventos graves asociados a infecciones, al uso inadecuado de insumos reutilizables y a la falta de controles suficientes. También reflexionamos sobre fallas de comunicación, entregas de guardia ineficientes, fatiga de alarmas, la complejidad de acudir con varios especialistas sin coordinación entre ellos y los riesgos que existen en el cuidado en casa después del egreso hospitalario.
Si algo quedó claro, es que los sistemas de salud no fallan por una sola causa: fallan cuando se combinan prisas, cargas de trabajo excesivas, variabilidad en procesos, falta de regulación, entre otros; y también cuando, como pacientes, no participamos activamente nuestros tratamientos y cuidados.
Este año nos recordo:
• Que ninguna intervención, por sencilla que parezca, está exenta de riesgos.
• Que la salud no debe ponerse en manos de quien no cuenta con formación, acreditación ni entornos seguros.
• Que la información clara y la comunicación efectiva pueden prevenir muchos eventos adversos.
• Que el cuidado continúa en casa, y que los pacientes y familias también necesitan herramientas para hacerlo de manera segura.
A quienes trabajan en salud —médicos, enfermeras, paramédicos, técnicos, personal administrativo, personal de limpieza, cuidadores y muchos más— gracias. La seguridad del paciente se sostiene en su compromiso diario, incluso en condiciones que no siempre son ideales.
A los pacientes y familias: su participación activa es fundamental. Hacer preguntas, confirmar indicaciones, verificar credenciales y buscar entornos seguros no solo es válido: es parte del cuidado.
La invitación para este 2026 es a que todos —profesionales, instituciones, autoridades y pacientes— asumamos un compromiso renovado con la seguridad. Que cada decisión, cada proceso y cada interacción se acerquen un poco más al estándar de cuidado que merecemos.
¿Qué aprendizajes te deja este año en materia de salud y seguridad?
¿En qué crees que deberíamos mejorar como sistema y como sociedad?
Los invitamos a compartirlo con nosotros en los comentarios.

Dr. Bernardo Rea Ruanova *
Administrador de Riesgos Clínicos
Grupo Mexicano de Seguros

* Maestría en Gestión de hospitales