Sustancias milagrosas

La pandemia por la que atravesamos ha venido a cambiar por completo el mundo. Pero algo que no ha cambiado es que el acceso tan inmediato a cualquier tipo de información (haciendo énfasis en el “cualquier tipo”) provoca una oleada de información y desinformación que favorece a que las personas se encuentren sumidas en incertidumbre.

Hablaremos de una sustancia que se anuncia como “la cura para la COVID-19”, seguramente lo han escuchado en redes sociales, o lo han recibido en cadenas por mensajes de texto, enfatizando que hay personas que la usan y o no se han enfermado, o se enfermaron y no les pasó nada.

La sustancia es el “dióxido de cloro”, se anuncia también como “CDS” o en algunos lugares también como “Solución mineral milagrosa (SMM)”. Dicen que cura un sinfín de enfermedades, encontré que le atribuyen que cura cáncer, VIH y por supuesto COVID-19.

Existen incluso médicos que avalan, recomiendan y “son expertos” en su uso. Sin embargo, revisando en agencias regulatorias y de salud NO está aprobado su uso en lo absoluto (que culpan de estar “compradas” y por eso no lo aprueban), haciendo búsqueda en PubMed no se encuentra tampoco ensayo clínico alguno en donde se estudie y mucho menos alguno que demuestre su seguridad y eficacia.

Encontramos un comunicado de la FDA fechado el 8 de abril del 2020 titulado (traducido) “Actualización de CODIV-19: La FDA advierte a vendedor que comercializa productos peligrosos de dióxido de cloro que afirman tratar o prevenir la COVID.19”; encontramos también un documento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) fechado el 16 de julio 2020 titulado “La OPS no recomienda tomar productos que contengan dióxido de cloro, clorito de sodio, hipoclorito de sodio o derivados”; y también un comunicado de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) titulado “La Cofepris informa sobre el riesgo que representa el uso de la sustancia denominada dióxido de cloro o solución mineral milagrosa (SMM)”.

No hay necesidad de profundizar sobre el contenido de estos textos, ya que sus títulos son muy claros sobre el no avalar ni recomendar el uso de este tipo de sustancias.

A grandes rasgos, el consumir estas sustancias (insistiremos en llamarla sustancia, ya que no se le puede llamar medicamento) produce los siguientes daños a la salud:

  • Falla respiratoria (por metahemoglobinemia).
  • Cambios en la actividad eléctrica del corazón.
  • Hipotensión severa causada por deshidratación.
  • Falla hepática aguda.
  • Anemia hemolítica.
  • Vómito severo.
  • Diarrea severa, por mencionar algunos.

Recuerden que la medicina debe ser SIEMPRE basada en evidencia científica, la evidencia científica se publica en revistas médicas, no en redes sociales.

¿Ustedes, que han escuchado de estas sustancias? Los invitamos a participar en los comentarios.

Dr. Bernardo Rea Ruanova *
Administrador de Riesgos Clínicos
Grupo Mexicano de Seguros

  • Maestro en administración de hospitales

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