Muerte de un menor tras un procedimiento médico:
Muerte de un menor tras un procedimiento médico.
Seguridad del paciente y la importancia de la comunicación
Una noticia reciente sobre una posible negligencia ha vuelto a generar debate en los medios nacionales: un niño de apenas dos años falleció luego de un procedimiento médico realizado en un hospital privado de San Pedro Garza García, Nuevo León. Los padres del menor han presentado una denuncia por presunta negligencia, y las autoridades investigan el caso para determinar si existe o no responsabilidad médica.
De acuerdo con la información difundida, el menor, con diagnóstico de estenosis pulmonar congénita, fue sometido a un procedimiento considerado “poco invasivo”. Sin embargo, horas después de la intervención falleció. Sus padres cuestionan si se les informó adecuadamente sobre los riesgos, si el procedimiento era el más apropiado y si la comunicación durante el proceso fue clara.
Este caso, doloroso por donde se le vea, nos recuerda la importancia de la seguridad del paciente, de la comunicación médico-familia y del papel que desempeñan tanto los equipos de salud como las personas que buscan atención.
¿Qué podemos aprender de este tipo de situaciones? Recordando siempre que, al analizar estos casos tan tristes, el objetivo principal debe ser aprender para que no se repitan.
- La información clara es un derecho: Antes de cualquier procedimiento, los profesionales de la salud deben explicar, en términos sencillos, qué se va a hacer, por qué, qué beneficios se esperan y qué riesgos existen, incluso cuando estos sean poco frecuentes.
- El consentimiento informado no es solo un trámite: Firmar un documento sin comprenderlo no protege a nadie. El consentimiento informado es un proceso de diálogo que permite a la familia hacer preguntas, expresar dudas y recibir respuestas claras antes de tomar una decisión.
- La comunicación continúa después de la intervención: Este punto es especialmente importante cuando existen complicaciones. Es fundamental comunicar de manera clara y oportuna qué ocurrió, qué se está haciendo para atender la situación, cuál es el pronóstico y cuáles serán los siguientes pasos.
No debemos olvidar que la seguridad del paciente involucra personas reales, y que las fallas en la atención tienen consecuencias humanas.
La muerte de este menor es una tragedia que nos obliga a reflexionar: ¿estamos haciendo todo lo posible para que cada intervención médica sea lo más segura posible? ¿Cómo podemos mejorar la comunicación, el consentimiento y el acompañamiento de las familias?
Te invitamos a reflexionar con nosotros y a compartir tu opinión o experiencia en los comentarios.
Dr. Bernardo Rea Ruanova *
Administración de riesgos clínicos
Grupo Mexicano de Seguros
- Maestro en administración de instituciones de salud.

