Gestión de riesgos en la seguridad del paciente.

Análisis proactivo del riesgo: análisis a modo de efectos y fallas (AMEF).

La gestión del riesgo en las organizaciones hospitalarias, implica el cumplimiento de cuatro premisas fundamentales:

  1. Identificación de los principales RIESGOS.
  2. Análisis y Priorización de los mismos.
  3. Planificación y despliegue del plan que se pretende ejecutar.
  4. Implementación, seguimiento y revisión de los resultados obtenidos y propuestos.

Los sistemas hospitalarios están sujetos a una variedad muy significativa de riesgos que debemos considerar para su gestión y análisis:

  • Riesgos en los “procesos de atención”.
  • Riesgos en la “infraestructura misma del hospital”.
  • Riesgos en el personal de salud.
  • Riesgos derivados del empleo de tecnología.
  • Riesgos de tipo sanitario.
  • Riesgos “geológicos”.
  • Riesgos “ecológicos”
  • Riesgos “socio-administrativos”

La gestión de dichos riesgos puede realizarse de dos formas: proactiva y reactivamente.

La gestión reactiva es aquella que se realiza una vez ha ocurrido un evento adverso. En ese momento, iniciamos un estudio detallado de lo ocurrido con el objetivo de conocer las causas latentes y las barreras que han fallado para que el daño se produzca. Las herramientas que se manejan para este tipo de análisis son: el análisis de causa-raíz (ACR), el análisis de evento significativo (AES), protocolo de Londres……

La gestión proactiva consiste en realizar un análisis de un servicio, proceso o tarea que se va a poner en operación, o bien, que ya funcionando y deseamos mejorar antes de que ocurra un evento adverso. La metodología para esta gestión proactiva del riesgo se llama AMEF: análisis a moda de efecto y falla (en inglés FMEA).

El AMEF es una metodología laboriosa en su desarrollo, pero muy útil para conocer con certidumbre lo qué hacemos, cómo lo hacemos, dónde podemos fallar, qué efectos pueden causar esos fallos y qué barreras resultarán más efectivas de implantar para hacer el servicio/proceso o tarea más seguro.

En primer lugar, debemos seleccionar adecuadamente el servicio/proceso/tarea que queremos revisar o poner en marcha (control de pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales, revisión del manejo de pacientes diabéticos, etc.). Este análisis se desarrolla en 10 pasos:

  1. Seleccionar un “equipo multidisciplinario” de trabajo, que enfoque los problemas de una manera “sistémica”.
  2. Hacer una describir del servicio tal y cómo se otorga. Para ello es recomendable el empleo de alguna herramienta de identificación y priorización de riesgos.
  3. Elaborar un diagrama de flujo, que describa las diversas actividades del proceso a revisar.
  4. Analizar los principales fallos encontrados en los procesos de trabajo.
  5. Establecer sus principales causas etiológicas.
  6. Determinar los efectos secundarios a dichas fallas.
  7. Definir la Gravedad (G), Frecuencia de aparición (A) y la capacidad de detección (D) de cada uno de ellos.
  8. Calcular el llamado NPR (número de priorización del riesgo) que resulta de multiplicar G (gravedad)*A (frecuencia de aparición) *D (capacidad de detección) para cada fallo, causa y efecto.
  9. Describir las principales barreras que, en opinión de quien realiza el análisis, podrían disminuir el riesgo de aparición del daño.
  10. Recalcular el NPR para cada fallo, causa y efecto, una vez evaluado el impacto de la barrera propuesta.
  11. Actuar sobre aquellos fallos, cuyas causas y efectos se mitiguen en gran manera con la barrera propuesta.

Paga garantizar el éxito en el proceso de Gestión de Riesgos, es indispensable seleccionar a un GESTOR y definir con la mayor claridad posible sus responsabilidades, entre las que deberán incluirse al menos las siguientes:

  • Ser guía en la metodología a través de la cual se identificarán, planearán y se dará seguimiento a las actividades del equipo multidisciplinario.
  • Coordinar las reuniones de trabajo, informativas y de seguimiento.
  • Coordinar la participación entre departamentos hospitalarios.
  • Delegar tareas y darles seguimiento puntual.
  • Reconocer los logros alcanzados por el equipo de trabajo.

Su aplicación debe ir orientada a nuevos servicios/procesos que se incorporen a la actividad de los centros hospitalarios (ej. pacientes en tratamiento de quimioterapia, hemo-transfusiones, estudios de hemodinamia, etc.) o bien servicios de gran impacto asistencial (ej. atención en los servicios de urgencias hospitalarias). El AMEF es sin duda una metodología laboriosa pero de gran utilidad para fomentar que las actividades diarias se realicen de una forma más segura por los diversos equipos de atención.

Puntos clave. Impulsar el empleo de este tipo de herramientas proporcionará “valor agregado” a la organización, en diversos aspectos:

  1. Promoverá la cultura de la seguridad entre los profesionales de la salud, no acostumbrarnos a convivir con los riesgos derivados de la atención médica.
  2. Trabajar en equipo, en la elaboración de AMEF fomentará por necesidad tratar de manera breve, sencilla y repetidamente entre todos los miembros de los equipos de atención, la importancia del trabajo bien hecho y en equipo para obtener buenos resultados y reducir los riesgos asistenciales; creando además de manera secundaria, un clima organizacional de confianza.
  3. Impactará positivamente en el sentido de hacer entender a los equipos de salud, que la cultura de seguridad de los pacientes en el día a día, es una tarea de todo el equipo que se desarrolla con más facilidad mediante la creación de estrategias que permiten cambiar hábitos de trabajo que no funcionan bien.
  4. Es una metodología que permite, al menos inicialmente, evitar y abusar de análisis exhaustivos, que suelen ahuyentar a los integrantes de los equipos de dicha filosofía de trabajo.
  5. Promover el análisis proactivo de los procesos hospitalarios es una nueva forma de enfrentar las labores cotidianas e identificar aquellas tareas que pueden fallar pero sobre todo entender que con la colaboración e imaginación de los miembros del equipo es factible implementar e implantar barreras para que los eventos adversos sean situaciones excepcionales.
  6. Seleccionar pocos procesos y actividades (de preferencia jerarquizándolos por su frecuencia o gravedad) es muy importantes para analizar preferentemente procesos de alto impacto con metodología AMEF.
  7. Se fomenta la creación de equipos de mejora con un número limitado y pequeño de personas los cuales comparten experiencias, aprender a realizar análisis y generan políticas que mejoran los procesos y los sistemas de comunicación.
  8. Permite a la organización, de una manera muy dinámica y atractiva, evaluar los cambios puestos en marcha y compartir con todos sus integrantes, los resultados de impacto y la mejora continua.
  9. Perseverar, repetir y ser constantes día a día hará que la cultura de la mejora continua permee progresivamente en su hospital. “Pequeños proyectos suponen grandes cambios si persisten en el tiempo”.

Es importante que las organizaciones hospitalarias sean conscientes que:

  • Todas las actividades que se realizan en un hospital potencialmente pueden representar riesgos.
  • Para que la gestión de riesgos sea un ejercicio exitoso, deberá buscarse la manera de involucrar a toda la organización en su identificación, priorización, análisis e implementación de mejoras.
  • Reconocer que “un riesgo identificado y no gestionado tarde o temprano se traducirá en un evento adverso”.
  • La mejor forma de impulsar una cultura de calidad y seguridad dentro de una organización es trabajando en equipo y hacerlo analizando riesgos, es una excelente forma de mejorar.

Tomado de:

1. Aranaz JM, Aibar C, Vitaller J, Mira JJ, Orozco. Estuido APEAS: estudio sobre la seguridad de los pacientes en Atención Primaria de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo, 2008

2. Vicent C, Taylor-Adams S, Stanhope N. Framework for analyzing risk and safety in clinical medicine. BMJ. 1998; 316:1154-57.

 

Dr. Juan Antonio Del Río Martínez

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