Fatiga de alarmas
En los hospitales, las alarmas son una constante. Monitores, bombas de infusión, ventiladores, oxímetros… todos emiten alertas para advertir al personal sobre cambios en los signos vitales o fallas en los equipos. Estas alarmas son esenciales para salvar vidas, pero cuando suenan sin parar pueden tener el efecto contrario: hacer que el personal las ignore, las silencie o las retrase. A esto se le conoce como fatiga de alarmas, y es uno de los riesgos más subestimados en la seguridad del paciente.
Diversos estudios estiman que más del 80 % de las alarmas en entornos hospitalarios no requieren una intervención inmediata. Este exceso de alertas genera saturación, distracciones y estrés tanto en el personal de salud como en los pacientes. Con el tiempo, se produce un fenómeno de “habituación”: el cerebro deja de reaccionar a estímulos repetitivos, incluso cuando son críticos.
Las consecuencias pueden ser graves. Pueden provocar que se ignore o retrase una alarma que realmente indica una emergencia, y esto puede derivar en eventos adversos, paro cardiorrespiratorio o daño irreversible. Además, la exposición continua al ruido contribuye al agotamiento del personal y afecta la calidad del descanso de los pacientes hospitalizados.
¿Cómo reducir este riesgo sin comprometer la seguridad?
• Ajustar los parámetros de alarma según las condiciones clínicas reales del paciente. No todos requieren los mismos umbrales.
• Capacitar al personal para reconocer la prioridad y significado de cada tipo de alarma.
• Revisar la configuración de los equipos de manera regular y evitar la sobreinstalación de dispositivos que generen alertas redundantes.
• Fomentar una cultura de seguridad tecnológica, en la que se reporten alarmas falsas o excesivas para analizarlas y mejorar los sistemas.
La tecnología es necesaria, y ayuda mucho, pero solo si sabemos usarla correctamente. La fatiga de alarmas nos recuerda que incluso los sistemas diseñados para proteger pueden volverse peligrosos si se pierde el equilibrio entre alerta y atención.
¿En tu hospital o clínica han tenido problemas con alarmas excesivas? ¿Cómo lo han manejado? Te invitamos a compartir tu experiencia en los comentarios.
Dr. Bernardo Rea Ruanova
Administración de Riesgos Clínicos

