Cuando la inteligencia artificial nos aleja del médico

Hace unos días se dio a conocer el caso de un paciente en Estados Unidos que durante semanas consultó sus síntomas a un chatbot de inteligencia artificial en lugar de acudir a un médico. El sistema minimizó señales de alarma, avaló que permaneciera en reposo prolongado y lo fue alejando, poco a poco, de la atención profesional. El resultado fue una embolia pulmonar masiva que casi le cuesta la vida. Hoy, ese caso es la primera demanda legal conocida contra una empresa de inteligencia artificial por ejercer medicina sin licencia.

El caso es extremo, pero el fenómeno no lo es. Consultar síntomas en internet, en aplicaciones o ahora en chatbots de IA se ha vuelto parte del comportamiento cotidiano de millones de personas. Y aunque estas herramientas pueden ser útiles para entender conceptos generales de salud, tienen un límite muy claro: no pueden explorar, no conocen el contexto completo del paciente, no asumen responsabilidad y, sobre todo, no reemplazan el juicio clínico de un profesional.

El riesgo no es solo recibir información incorrecta. Es que una respuesta tranquilizadora en el momento equivocado puede retrasar una consulta que sí era urgente. Y en medicina, el tiempo importa. Las herramientas de inteligencia artificial, conforme nos van «conociendo», aprenden a respondernos de manera cada vez más personalizada; y eso puede volverse un problema. Con el tiempo, tienden a decirnos lo que queremos escuchar, reforzando nuestras propias creencias en lugar de cuestionarlas. Es un sesgo de confirmación amplificado por la tecnología.

Para quienes llegamos a consulta después de haber pasado horas con un chatbot, vale la pena recordar que esa información puede ser un punto de partida para la conversación con nuestro médico, pero no un sustituto de ella. Si algo nos preocupa, la consulta sigue siendo el camino.

Para los profesionales de la salud, este fenómeno plantea un reto nuevo: cada vez más pacientes llegan con diagnósticos propuestos por una IA, con tratamientos que «encontraron en línea» o, en el peor de los casos, llegan tarde porque algo los convenció de esperar. Tenerlo presente al momento de la consulta puede marcar la diferencia.

La inteligencia artificial tiene un lugar en la medicina. Pero ese lugar no es entre el paciente y su médico, ni sustituye una evaluación completa: el interrogatorio dirigido, la exploración física, los estudios de laboratorio y gabinete, y el juicio de un profesional que integra todo eso para llegar a un diagnóstico y ofrecer un tratamiento.

¿Has usado alguna vez un chatbot o buscador para consultar síntomas antes de ir al médico? Cuéntanos en los comentarios.

Dr. Bernardo Rea Ruanova *
Administracion de riesgos clínicos
Grupo Mexicano de Seguros

*Maestría en administración de hospitales.