Información general de Vacunas COVID-19

Hemos abordado ya algunos temas sobre la vacunación, hemos hablado sobre la autorización para uso de emergencia, hemos habado sobre las vacunas autorizadas en México, pero consideramos que la información sobre las vacunas es de suma importancia y vale la pena tocar otros temas, como el siguiente.

Con la estrategia nacional de vacunación avanzando, aunque sea a paso más lento de lo que muchos de nosotros quisiéramos, en nuestro país; es importante que como profesionales de salud tengamos algunos datos o información general que compartir con nuestros pacientes sobre la vacunación.

Empezamos con información general, debemos de poder orientar a nuestros pacientes sobre cuando será posible que se vacunen en México. Según el plan nacional de vacunación, este se esta dando en 5 etapas: 

  • la primera fue de diciembre 2020 a febrero 2021 en donde se consideraba vacunación exclusiva a personal de salud de primera línea. 
  • La segunda etapa es de febrero a abril 2021, para personal de salud restante y adultos de 60 años y más. 
  • La tercera etapa es de abril a mayo del 2021, para personas de 50 a 59 años.
  • La cuarta etapa es de mayo a junio del 2021, para personas de 40 a 49 años.
  • Y la quinta y última etapa, de junio 2021 a marzo 2022 para el resto de la población.

Ahora, debemos poder informar a nuestros pacientes sobre las contraindicaciones de la vacunación o quienes NO deben vacunarse:

  1. Pfizer: personas con antecedente de reacción alérgica grave o reacción alérgica inmediata (durante las primeras 4 horas de la administración de la vacuna) a algunos de los ingredientes de las vacunas. Esto incluye alergia al polietilenglicos (PEG) y al polisorbato.
  2. AstraZeneca: alergias al contenido de la vacuna (L-Histidina, cloruro de magnesio hexhidratado, polisorbato 80, sacarosa, edetato disódico.
  3. Sputnik V: hipersensibilidad a los componentes de la fórmula, antecedente de reacción alérgica grave, enfermedades agudas graves, embarazo o lactancia, menores de 18 años.
  4. CoronaVac: antecedentes de alergias a los componentes de la fórmula (hidróxido de aluminio, hidrogenofosfato de disodio, dihidrogenofosfato de sodio, cloruro de sodio), pacientes con enfermedades agudas.
  5. Convidicea (Ad5-nCoV): Solo se encuentra que la crearon usando adenovirus, [JCQ1] no están publicados los ingredientes de la vacuna.

Los efectos secundarios reportados más frecuentemente en todas son: dolor en el sitio de punción, cansancio, cefalea, fiebre, malestar general. Síntomas que, en la mayoría de los casos, desaparecen a los pocos días.

¿A ustedes ya los vacunaron? Los invitamos a participar en los comentarios.

Dr. Bernardo Rea Ruanova *
Administrador de Riesgos Clínicos
Grupo Mexicano de Seguros

  • Maestro en administración de hospitales

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Actualización de vacunas para COVID-19 en México

En una publicación reciente escribimos sobre las vacunas para proteger para la COVID-19 que están disponibles en México; pero este es un tema que ha ido avanzando a una velocidad importante, por lo que consideramos relevante hacer una actualización del tema.

Al día de hoy (22 de febrero de 2021) encontramos que existen 5 vacunas con autorización para su uso de emergencia (también hemos abordado el tema sobre la autorización para uso de emergencia) en México. Y existen otras 3 que están autorizadas para su aplicación en México EXCLUSIVAMENTE para su uso en fase III de ensayo clínico.

Las vacunas que ya están aprobadas son:

  1. BNT162b2, del laboratorio Pfizer/BioNTech, autorizada el 11 de diciembre del 2020. Reporta 95% de efectividad, requiere 2 dosis, separadas 3 semanas. 
  2. AZD1222, del laboratorio AstraZeneca/ Universidad de Oxford, autorizada el 4 de enero del 2021. Reporta 82.4% de efectividad, requiere dos dosis, separadas 12 semanas.
  3. Sputnik V, del Instituto Gamaleya, autorizada el 2 de febrero del 2021. Reporta 91% de efectividad, requiere 2 dosis, separadas 3 semanas.
  4. Ad5-nCoV, de CanSino Biologics Inc, autorizada el 9 de febrero del 2021. Reporta 65.7% de efectividad, requiere una sola dosis.
  5. CoronaVac, de Sinovac Research and Development Co, autorizada el 9 de febrero del 2021. Reporta 50.38% de efectividad, requiere dos dosis, separadas 2 semanas.

Sobre las últimas 2 hay poca información publicada, no existe siquiera un comunicado en la página de la COFEPRIS en donde se hable de su autorización, como lo hubo cuando autorizaron las demás. Sin embargo, en la página coronavirus.gob.mx se confirma la autorización de estas. No encuentro tampoco, la publicación de los resultados de la fase III de sus ensayos clínicos.

Las vacunas que tienen autorización para su uso únicamente dentro de ensayos clínicos fase III (los cuales, seguramente en cuanto tengan publicación de resultados de estos, aplicarán y recibirán autorización para uso de emergencia) son:

  1. Ad26.COV2.5, de Janssen/ Johnson & Johnson. Reporta 72% de efectividad en Estados Unidos, 66% en América Latina, 57% en Sudáfrica. Requiere una sola dosis.
  2. CVnCoV, de CureVac AG. No hay reportes de su eficacia aún. Requiere dos dosis, separadas 4 semanas.
  3. NVX-CoV2373, de Novavax, Inc. Reporta eficacia de 89.3%, requiere dos dosis, separadas 3 semanas.

Esta autorización para ensayos clínicos quiere decir que, si se están aplicando en México, pero es la [JCQ2] población que esté incluida en la fase de ensayo clínico, y no a población abierta como las demás, que ya están autorizadas.

Recuerden que esta información va cambiando rápidamente, así que enfatizamos, que esta es la situación actual de vacunas en México al día de hoy (22 de febrero del 2021).

¿Qué opinan sobre la variedad de vacunas que hay? He escuchado en muchos lugares sobre “¿qué vacuna te pondrías?” siendo, a mi parecer, la respuesta correcta “la que esté disponible”.

Dr. Bernardo Rea Ruanova *
Administrador de Riesgos Clínicos
Grupo Mexicano de Seguros

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Vacunación COVID 19

A partir de finales del 2020 empezaron a llegar a México, y se empezaron a aplicar, las primeras vacunas contra COVID-19. Situación que se tradujo en un optimismo muy grande, que mucha falta había hecho en todo el año, ya que la pandemia ha tenido impacto muy grande en todo el mundo. Desde colapsar sistemas de salud, afecciones económicas inmensas y mas importante, la pérdida de vidas que ha provocado.

Pero ¿qué sabemos de las vacunas que ya están llegado y aplicándose al personal de salud en México?

Lo primero que sabemos es que se les dio, tanto en México como en Estados Unidos algo llamado “autorización para uso de emergencia”. Las agencias regulatorias FDA y Cofepris autorizaron el uso de algunas vacunas con esa característica. Y el uso de emergencia significa lo siguiente: que se autoriza su uso por causa de “fuerza mayor” o, como su nombre lo dice, por causa de una emergencia, un evento que pone en riesgo importante la salud individual y de la comunidad en general. Y esto, cuando no existan (como es [JCQ1] el caso por el momento) alternativas aprobadas, adecuadas, disponibles y seguras.

Esto no quiere decir que se aprueba sin estudios que avalen su función, sino que la aprobación se hace más rápida. Los estudios que avalan la seguridad y eficacia de las vacunas son realizados y probados por los laboratorios que las crean. Y estos resultados son sometidos a un comité quien autoriza, o no, su uso en el marco de la emergencia sanitaria. 

También sabemos que al menos al día de hoy (31 de enero del 2021[JCQ2] ) hay solo dos vacunas aprobadas para su uso en México: la vacuna de Pfizer-BioNTech COVID-19 (autorizada el 11 de diciembre del 2020) y la vacuna de AztraZeneca COVID-19 (autorizada el 4 de enero del 2021). 

Y tercer dato importante que conocemos al momento: es que la estrategia de vacunación contra COVID-19 en [JCQ3] México está [JCQ4] siendo llevada a cabo (al menos por el momento) exclusivamente por el gobierno, esto quiere decir que no se puede adquirir la vacuna en medio privado, y que todas las dosis que se apliquen serán administradas por el gobierno. Esto es muy relevante, ya que los profesionales de la salud que laboramos en el sector privado NO podremos adquirir y aplicar vacunas a nuestros pacientes. Esto dentro del marco de la Política Nacional de Vacunación contra el Virus SARS-CoV-2. 

Esta es información relevante, ya que, como profesionales de la salud, debemos poder informar a nuestros pacientes con información verídica y relevante en el medio de esta crisis.

Más información al respecto podemos encontrarlo en las páginas de la FDA (https://www.fda.gov/) y de la Cofepris (https://www.gob.mx/cofepris).

Ustedes, ¿qué han escuchado, o que les parece importante conocer y explicar a nuestros pacientes sobre las vacunas de COVID-19? Los invitamos a participar en los comentarios.

Dr. Bernardo Rea Ruanova *
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Sustancias milagrosas

La pandemia por la que atravesamos ha venido a cambiar por completo el mundo. Pero algo que no ha cambiado es que el acceso tan inmediato a cualquier tipo de información (haciendo énfasis en el “cualquier tipo”) provoca una oleada de información y desinformación que favorece a que las personas se encuentren sumidas en incertidumbre.

Hablaremos de una sustancia que se anuncia como “la cura para la COVID-19”, seguramente lo han escuchado en redes sociales, o lo han recibido en cadenas por mensajes de texto, enfatizando que hay personas que la usan y o no se han enfermado, o se enfermaron y no les pasó nada.

La sustancia es el “dióxido de cloro”, se anuncia también como “CDS” o en algunos lugares también como “Solución mineral milagrosa (SMM)”. Dicen que cura un sinfín de enfermedades, encontré que le atribuyen que cura cáncer, VIH y por supuesto COVID-19.

Existen incluso médicos que avalan, recomiendan y “son expertos” en su uso. Sin embargo, revisando en agencias regulatorias y de salud NO está aprobado su uso en lo absoluto (que culpan de estar “compradas” y por eso no lo aprueban), haciendo búsqueda en PubMed no se encuentra tampoco ensayo clínico alguno en donde se estudie y mucho menos alguno que demuestre su seguridad y eficacia.

Encontramos un comunicado de la FDA fechado el 8 de abril del 2020 titulado (traducido) “Actualización de CODIV-19: La FDA advierte a vendedor que comercializa productos peligrosos de dióxido de cloro que afirman tratar o prevenir la COVID.19”; encontramos también un documento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) fechado el 16 de julio 2020 titulado “La OPS no recomienda tomar productos que contengan dióxido de cloro, clorito de sodio, hipoclorito de sodio o derivados”; y también un comunicado de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) titulado “La Cofepris informa sobre el riesgo que representa el uso de la sustancia denominada dióxido de cloro o solución mineral milagrosa (SMM)”.

No hay necesidad de profundizar sobre el contenido de estos textos, ya que sus títulos son muy claros sobre el no avalar ni recomendar el uso de este tipo de sustancias.

A grandes rasgos, el consumir estas sustancias (insistiremos en llamarla sustancia, ya que no se le puede llamar medicamento) produce los siguientes daños a la salud:

  • Falla respiratoria (por metahemoglobinemia).
  • Cambios en la actividad eléctrica del corazón.
  • Hipotensión severa causada por deshidratación.
  • Falla hepática aguda.
  • Anemia hemolítica.
  • Vómito severo.
  • Diarrea severa, por mencionar algunos.

Recuerden que la medicina debe ser SIEMPRE basada en evidencia científica, la evidencia científica se publica en revistas médicas, no en redes sociales.

¿Ustedes, que han escuchado de estas sustancias? Los invitamos a participar en los comentarios.

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Reconversión hospitalaria

Desde el inicio de la pandemia, seguramente han escuchado muchas veces el término “reconversión hospitalaria”. Esto es una estrategia muy importante para el manejo de una cantidad anormalmente elevada de pacientes. Y esto permitió que durante los primeros meses o “la primera ola” de la crisis, se pudiera mantener disponibilidad de los servicios hospitalarios para los pacientes que requirieran atención hospitalaria por COVID-19.

Y ahora que estamos nuevamente con aumento de presencia de casos en la mayoría del país, se escucha de nuevo el término, en ocasiones escuchamos hasta que hospitales que ya habían regresado a trabajar de manera habitual, están “re-reconvirtiendo” o “volviendo a reconvertir”.

Esta es una estrategia importante para usar en casos de emergencia como el que estamos viviendo, pero no debemos olvidar, que a pesar de ser un caso de emergencia y una crisis internacional, si hacemos las cosas sin tener las precauciones que se deben tener, estamos destinando a nuestro servicio a ofrecer atención médica deficiente, arriesgando la integridad tanto de nuestros pacientes, como de nuestro personal.

Durante estos meses hemos tenido mucho trabajo en administración de riesgos, para tratar de garantizar que las medidas que han tomado los hospitales garanticen efectivamente el ofrecer servicios de calidad, y no solo aumenten el número de pacientes que pueden recibir.

En el mes de abril de este año, la Secretaría de Salud publicó un documento llamado “Lineamiento de Reconversión Hospitalaria” (https://coronavirus.gob.mx/wp-content/uploads/2020/04/Documentos-Lineamientos-Reconversion-Hospitalaria.pdf ), documento que puede funcionar como manual para hacer una reconversión ordenada y eficiente, es de suma importancia que dentro de nuestras instituciones de salud se tengan guías, protocolos, fases de reconversión y comités que garanticen la adecuada reconversión y atención.

Recordemos que el ofrecer atención no es suficiente, si no contamos con los recursos materiales, humanos, de infraestructura para atender a un paciente, lo ideal es referirlo, ya que no podemos ofrecerles una atención segura, lo que nos haría responsables de fallas en la atención.

¿En sus centros de trabajo hubo reconversión, ya desconvirtieron? Los invitamos a participar en los comentarios.

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Aprendizajes de la pandemia COVID-19

Este año sin duda ha sido algo que podría haber sido extraído de un guión de cine. Imposible que pensáramos que viviríamos un confinamiento prolongado, en un mundo de inmediatez, en un mundo tan conectado y comunicado. 

Pero así fue, y así terminará el año al menos en la Ciudad de México, con semáforo epidemiológico en rojo, con mensajes de “no salgas”, con mensajes de “no se reúnan”, con cierre de actividades “no esenciales”.

Además de muchas dificultades, esta pandemia nos ha traído mucho aprendizaje como profesionales de la salud, no me voy a meter en “aprendizaje a tratar una enfermedad desconocida”, me gustaría enfocarme más en aprendizaje sobre lo que hacemos bien, lo que hacemos mal y lo que tuvimos que aprender a hacer.

  1. Aprendimos que la telemedicina no es “del futuro”, o algo que solo aplique para comunidades remotas. Tuvimos que adaptarnos y ofrecer servicios a distancia cuando fue posible. Aún con las limitaciones que tiene, y nos encontramos que no es tan malo como lo pensábamos.
  2. Las enfermedades siguen a pesar de la COVID. Seguramente al inicio de la pandemia, el personal de salud que atiende otros padecimientos paró actividades. Y durante el pasar de los meses, fuimos aprendiendo que no podemos parar. Debemos adaptarnos nosotros y adaptar a nuestros pacientes.
  3. Vivimos personalmente la importancia de la reducción de riesgo de infecciones asociadas a la atención a la salud (Acción Esencial para la Seguridad del Paciente #5). Con el reforzamiento de lavado de manos, con el uso de equipo de protección personal.
  4. Vivimos la importancia de la atención por competencias: al ver a personal de especialidades médicas que no tienen nada que ver, atender a pacientes graves por la falta de personal. En muchos casos con éxito, pero en muchos otros no tanto.
  5. Trabajo en equipo: gran parte del éxito del tratamiento, y del mantenimiento del personal de salud en condiciones seguras, viene del trabajo en equipo. Como en la ayuda para poner y quitar el equipo de protección personal.
  6. La salud mental es más importante de lo que ha sido tomada en cuenta hasta ahora. Debemos de trabajar en reducir el estigma sobre la preocupación y la atención de la misma.
  7. Y los que seguirán. La situación, a pesar de que se ha anunciado con gran alharaca que ya viene la vacuna, es cada vez más crítica. Los hospitales (insisto, al menos en la Ciudad de México) están llenos, la información del gobierno de la CDMX indica que están a más del 80% de capacidad.

¡Ánimo, colegas! Se ha dado una muy buena lucha, no desistamos.

¿Qué otros aprendizajes destacarían de la crisis sanitaria que enfrentamos? Compartan sus aprendizajes con nosotros en los comentarios.

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Salud mental del personal sanitario durante la pandemia

La salud mental ha sido un tema relevante desde que se empezó a prolongar la pandemia de COVID-19, ya que se empezaron a notar los estragos que ocasionaba en la misma, tanto por el encierro y el aislamiento social, como por el cansancio y saturación del personal de salud.

En todo el mundo se evidenció como los sistemas de salud no eran tan resilientes como se pensaban, se evidenció como el personal de salud se encontraba ya cansado desde antes que iniciara esto, y para muestra todos los trabajos que hay sobre el “burnout” del personal sanitario desde antes de la pandemia.

Ahora, con la crisis, que provocó que el personal de salud trabajara aún más, que tuviera menos distracciones fuera del trabajo provocado por el cierre de comercios y de lugares de esparcimiento, asociado a los recursos limitados con los que se han topado en estos meses, con el desborde de los servicios (más pacientes de los que pueden atender), el riesgo de contagiarse o contagiar a sus familias. Estos y otros factores han sido muy importantes para impactar de manera negativa la salud mental del personal de salud en estos momentos de crisis.

Se han puesto en marcha campañas en todo el mundo para concientizar sobre la importancia de la salud mental del personal de salud, y se han ofrecido recursos para que el personal acceda a ellos y pueda tener un “respiro emocional”.

Les comparto un par de estrategias que a a mi como doctor me ayudan a lidiar con la ansiedad:

  1. Micro-pausas: en momentos que tengas disponibles, como al lavarte las manos, al hacer uso del baño, al tener un momento. Pregúntate: “¿Estoy bien hidratado?, ¿ya comí?” o cualquier otra pregunta que ayude a tu autocuidado.
  2. Ten un escape saludable: hay personas que su escape es hacer ejercicio, hay personas que es escuchar música, hay personas que es meditar. Ten una actividad escape, que no requiera mucho tiempo, pero que te ayude a desahogar el estrés.

Nos encontramos en momentos muy complicados, el personal de salud debe de velar no solo por sus pacientes, debemos velar también por nosotros mismos.

Recuerden que está también la línea de atención a la salud mental para el personal de salud 800 953 1705 y recuerden que hay recursos disponibles para el personal de salud, y el público en general en la página www.coronavirus.gob.mx.

¿Qué otra estrategia has usado en estos meses para cuidar o mantener tu salud mental? Los invitamos a participar con nosotros en los comentarios.

Dr. Bernardo Rea Ruanova *
Administrador de riesgos clínicos
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