Infecciones en el hospital: el riesgo que nadie espera

Cuando alguien ingresa a un hospital, lo hace para recibir atención y recuperarse. Nadie entra pensando que puede salir con una infección o alguna complicación que no tenía al llegar. Sin embargo, las infecciones asociadas a la atención de la salud — conocidas como IAAS — son una de las complicaciones más frecuentes y más evitables en el entorno hospitalario.
Se estima que a nivel mundial, uno de cada diez pacientes hospitalizados adquiere una infección durante su estancia. En países de ingresos medios y bajos, como México, esa proporción puede ser aún mayor. No se trata de casos aislados ni de mala suerte: las IAAS son en su mayoría el resultado de fallas en los procesos de atención, y por eso son prevenibles.
Las vías de transmisión son variadas. Pueden transmitirse a través de las manos del personal de salud, de instrumentos o superficies contaminadas, de catéteres o sondas mal manejadas, o incluso a través de las visitas de familiares. Los pacientes más vulnerables — adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, o quienes han sido sometidos a procedimientos invasivos — tienen un riesgo aún mayor.
La mayoría de estas infecciones se pueden prevenir con medidas relativamente simples, pero que requieren disciplina y consistencia. La higiene de manos es la más importante de todas: se calcula que su correcta implementación podría evitar hasta el 50% de las infecciones hospitalarias. Pero también importa el manejo adecuado de catéteres y dispositivos invasivos, la limpieza y desinfección de superficies, el uso racional de antibióticos para evitar la resistencia bacteriana, y los protocolos de aislamiento cuando se identifica un microorganismo de riesgo.
Como pacientes y familiares, también tenemos un rol activo. No hay que dudar en recordarle al personal de salud que se lave las manos antes de cualquier procedimiento — es un derecho del paciente y una medida que puede marcar la diferencia. Limitar las visitas cuando el paciente está en condiciones críticas, no tocar heridas, catéteres o equipos médicos, y seguir las indicaciones del equipo de salud sobre medidas de higiene son acciones concretas que contribuyen a un entorno más seguro.
Para los profesionales, las IAAS no deben normalizarse. Cada infección hospitalaria evitable es un indicador de calidad, y su seguimiento sistemático es parte esencial de cualquier programa de seguridad del paciente. La cultura de la prevención empieza con reconocer que estas infecciones no son inevitables, y que cada miembro del equipo tiene responsabilidad en evitarlas.
Un hospital seguro no es solo aquel que trata bien las enfermedades. Es aquel que hace todo lo posible para no generar nuevas.

¿Has escuchado hablar de las infecciones hospitalarias o has tenido alguna experiencia relacionada? Cuéntanos en los comentarios.

Dr. Bernardo Rea Ruanova *
Administración de Riesgos Clíniclos
Grupo Mexicano de Seguros

*Maestría en administración de hospitales.